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Estudiante de Normal Superior de Pitalito “perseguida” por profesores debido a su orientación sexual

Una joven de 15 años, inscrita en el Colegio Normal Superior de Pitalito (Huila), afirma que se retiró de sus estudios porque fue “perseguida” por varios profesores debido a su orientación sexual. Institución niega esta versión.

Darse un beso con una de sus compañeras en el Colegio Normal Superior de Pitalito, en Huila, significó para Andrea* el inicio de una seguidilla de reuniones entre sus padres y la coordinación de la institución, y la revelación del único secreto que en sus 15 años de vida le había ocultado a su madre: su orientación sexual.

Desde que tiene consciencia, la adolescente sabe que le atraen las mujeres, pero hasta hace unos tres meses decidió iniciar una relación con una persona del mismo sexo. Era una compañera de otro curso y se besaron en el colegio, una escena de la que fue testigo una profesora y rápidamente se volvió motivo de reunión con el padre y la madre de la menor. A partir de ahí arrancó lo que ella califica como el “hostigamiento” y la “persecución”, que ya fueron denunciados en la Personería y la Secretaría de Educación.

En palabras de la madre de la alumna que cursaba décimo grado, Ludivia Gallego, la discriminación de la que fue blanco su hija se evidencia porque antes de expresar su orientación sexual la menor era una estudiante ejemplar y una de las líderes más visibles, y tras contar que era lesbiana sus calificaciones bajaron y fue objeto de señalamientos. “Mi hija fundó un grupo de crítica social y una tertulia en el colegio llamada “Entre tinta y letras”, que abordaba temas de literatura, ella escribe poemas”, relata.

Según Gallego, Andrea* debió firmar El Observador, un libro disciplinario, por darse un beso públicamente con su novia, y de ahí en adelante la hicieron firmar por cualquier motivo que se convertía en excusa. Así, por ejemplo, si tomaba de la mano a una compañera era reportada. “La coordinadora dijo que teníamos que llevar a nuestra hija a un profesional que pudiera quitar esas conductas homosexuales, y que aun estábamos a tiempo. También afirmó que la bisexualidad es prostitución”, porque a raíz de que Andrea* salió del clóset, otras niñas se animaron a hacerlo.

“Me enteré de que los profesores hicieron un comité para evaluar el caso y concluyeron que mi hija era un líder, que todos la seguían y que había que sacarla porque era muy mala influencia. Le quitaron el cupo para el próximo año, y una profesora la vigilaba en el colegio todo el tiempo. Me llamaron como tres veces a coordinación por cualquier cosa y a la cuarta vez me cansé, así como hija. Ella se retiró hace como un mes y medio”, asevera Gallego.

“Mi mamá mantenía en coordinación. La coordinadora me hizo sentir como si fuera una mala persona por ser lesbiana, y ser mal ejemplo. Yo alcancé a creerlo, me deprimí. Fue un alivio contarle a mi mamá, creía que ella me iba a dejar de querer, y me dijo que yo no tenía que sentirme mal, que era inteligente y que estaba haciendo las cosas bien”, afirma Andrea*, quien debido a esta situación está siendo atendida por un psicólogo. Sus proyectos están en suspenso porque su sueño siempre ha sido ser catedrática en Literatura, y por eso eligió formarse en el Colegio Normal Superior de Pitalito. Ahora no sabe si inscribirse en otra institución o dar la pelea por su cupo.

“Si eres lesbiana, no puedes arrendar un apartamento”

Yeidy Julia Mamian, presidenta de la organización Asocomudi que acompaña el caso, cuenta que habló con los compañeros de clase de Andrea* y demuestran que varios profesores les decían que no “se juntaran con ella porque se les iba a contagiar la homosexualidad”. Mamian sostiene que hay por lo menos 15 niñas lesbianas en el colegio que reprimen su orientación sexual por temor a ser excluidas.

“Si este caso no se resuelve nos vamos a tutela. La ignorancia llegó a tal punto que los docentes decían que si las supuestas cartillas de orientación sexual llegaban al colegio sería culpa de Andrea*. Esto tiene que acabar, en Pitalito la discriminación hace que si eres lesbiana no puedes arrendar un apartamento, y te acusan entre los vecinos de hacer orgías”, agrega Mamian.

Aun cuando organizaciones y activistas dicen que la discriminación en Pitalito es latente, hay un temor generalizado y poco se denuncian las violaciones de sus derechos humanos para no ser revictimizados. El año pasado se registró en Huila un homicidio contra personas LGBTI, de los 110 denunciados. Mientras que se registraron tres casos de violencia policial también en el departamento, desde 2012 hay 19 de estos procesos. Se cree que la cifra puede ser más alta.

“Nosotros no discriminamos”: Colegio Normal Superior de Pitalito

La versión de la organización, de Gallego y su hija es desmentida por la institución. Delcy García, orientadora escolar, asegura que ella atendió a la menor  y que ésta no fue víctima de discriminación. “Tenemos en la jornada de la tarde con 1.300 estudiantes y tenemos alrededor de 30 personas que son abiertamente LGBTI, no es cierto que haya persecución”.

La docente explica que el manual de convivencia establece, según ella como lo dice la ley, que “no se permiten los preámbulos sexuales en público, eso concluye besos apasionados, caricias sin ropa o por encima de la ropa y frotar los genitales. El beso entre Andrea* y su compañera fue un beso apasionado, y lo hizo delante de los niños de primaria”.

Sin embargo, Emily Quevedo, pedagoga de Colombia Diversa, asevera que la sentencia sobre el caso Sergio Urrego fue contundente en decir que bajo ninguna circunstancia se pueden prohibir expresiones de afecto sean heterosexuales u homosexuales. “Los colegios deberían, dentro de sus proyectos transversales, enseñar las manifestaciones de afecto en las relaciones, y que a una distinción entre públicas e íntimas. Eso no se enseña a través de los manuales de convivencia”.

García reitera que el centro educativo que no discrimina, y que si ve a una pareja heterosexual besándose le haría la misma observación.  “Somos 40 docentes para 1.300 muchachos, ¿será que hay un docente dedicado a perseguir a una estudiante? Tenemos un proyecto en el trabajamos toda la parte de sexualidad, y uno de los integrantes es un niño homosexual, y es el representantes de los décimos en el consejo”, concluye García.

Sobre el señalamiento que dice que la coordinadora sugirió ayuda profesional para “corregir la orientación sexual”, García aclara que lo que dijo la profesora fue que el año pasado la niña salía con un niño del mismo salón y ahora tenía de novia, por lo que sería bueno que alguien que sepa manejar el tema le ayude a aclarar la situación. Jamás confundiríamos bisexualidad con prostitución”.

Para Quevedo, uno de los principales problemas a los que se enfrentan los jóvenes en los colegios es probar la discriminación, ya que a veces esta no es directa y sucede en momentos inesperados. “La palabra del niño se pone en confrontación al del adulto y solemos creerle al adulto. No tenemos cómo grabar o quedar en evidencia, a menos que haya testigos. Además hay una cultura arraigada en la sociedad educativa en creer que es legítimo discriminar, y prohibirle los besos a los estudiantes”.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Clima Escolar, publicada este martes por Colombia Diversa y Sentiido, el 67% de los estudiantes en el país se sienten inseguros en sus colegios debido a su orientación sexual; los baños, las clases de educación física y los vestuarios son los sitios que más temen. Más de una tercera parte de los encuestados (37.2 %) se sintió agredido por un profesor y el 22.0 %, por una directiva.

Tomado del Espectador.com

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