La bomba de El Quimbo


Cuando el presidente Álvaro Uribe Vélez vino al Huila y entregó la licencia para que se construyera la hidroeléctrica de El Quimbo, dio vía libre para que se lanzara prácticamente una bomba al corazón del departamento. Corría el año 2009, cuando se anunció la tragedia. Toda la dirigencia del Huila aplaudió este ataque y la bomba estalló con sus predecibles consecuencias: La bomba de El Quimbo arrasó con las mejores tierras productivas del Huila, en un departamento de por sí pobre en tierra productiva; acabó con la reserva forestal que le pertenecía a parte de la Amazonía; acabó con miles de hectáreas de bosque tropical y con importante flora de la región; desplazó a miles de personas, pero tambiéna la fauna de ese territorio y especies que son fundamentales para la polinización se esfumaron.Ha sido una verdadera tragedia.

La bomba ya hizo sus efectos y lo que queda son las voces que exigen que Emgesa cumpla con las compensaciones. Eso fue lo que volvió a ocurrir el 11 de noviembre pasado, se realizó una audiencia pública en Garzón, Huila, en donde un millar de personas desfilaron para exigir que Emgesa, la empresa que desarrolló la bomba y la hizo estallar para que en ese cráter se desplegara un proyecto privado de generación de energía, cumpla las compensaciones por el daño producido.

Las compensaciones van desde vías perimetrales, reforestación, puertos, distrito de riego, programas de reasentamiento de población hasta programas de conservación cultural. Mejor dicho, este rosario de compensaciones tiene muchas cuentas por saldar y no se sabe a ciencia cierta si todo se va a compensar y en cuánto tiempo de verdad se hará. Incluso Emgesa, según la misma Cam, ubicó asentamientos en áreas rurales donde no se podía hacer legalmente. Y eso también demuestra que esta multinacional adelanta “la compensación” como le da la gana.

Lo único cierto, es que es imposible que las cosas vuelvan a su estado original y lo que queda es adelantar acciones efectivas para que esta multinacional cumpla con las compensaciones pactadas. El Gobernador del Huila ha hecho una propuesta real: Suspender la operación de la hidroeléctrica hasta que se cumplan las compensaciones que se prometieron. Es una buena medida, pero hace falta meterle más carne para que las autoridades competentes la decreten.

El Quimbo me recuerda la película Avatar, en donde una multinacional pretendía arrasar completamente una región llamada Pandora, rica en biodiversidad, para extraer de allí un valioso mineral. En la película vencieron los nativos, los Na’vi. Pero en el Huila, con el bombazo de El Quimbo, venció la multinacional.

Por; Alexander Molina Guzmán
Tomado de LA NACIÓN

Huila

Opinión