Vestidos y alborotados: Así se quedaron esperando la venida de Jesucristo



Después de varios días de expectativa por la supuesta segunda aparición de Jesucristo en la tierra pregonada por una secta religiosa asentada en una población rural del norte de Colombia, sus cerca de tres mil habitantes se quedaron esperando "el fin del mundo". 

Humildes viviendas dispuestas de manera desordenada en calles sin pavimentar por donde fluyen a cielo abierto aguas negras debido a que no tienen servicio de alcantarillado; Isabel López es una población rural del departamento caribeño del Atlántico, en donde feligreses de la congregación evangélica Berea anunciaron que auer era el día del "juicio final".

Además de generar una natural incredulidad en sus habitantes, el supuesto mensaje bíblico de un pastor religioso de la ciudad de Barranquilla para que se congregaran en una precaria edificación del pueblo a esperar la segunda venida de Cristo se convirtió hoy en el tema de conversación, e incluso de burla.

La noticia, que hace dos semanas se regó por todo el pueblo, fue conocida por las autoridades del municipio de Sabanalarga, al que pertenece el caserío Isabel López, que de inmediato se apersonaron en el lugar, incluso con la intervención del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, que se llevó a los siete menores de edad que estaban dentro del templo.

Según vecinos del sector, el templo, en cabeza de Gabriel Alberto Ferrer Ruiz y su esposa, Yolanda Rodríguez,, anunció originalmente la llegada de la deidad para el 17 de diciembre, pero después anunció que se pospuso. “Empezamos a esperar a Jesús el 17 de diciembre con el ayuno y nos dijeron que el 25 de diciembre los muertos se iban a ir, pero que el señor iba a venir y nos iban a llevar a la eternidad. Pero aplazaron la fecha y supuestamente nos íbamos a ir todos el 17 y ahora lo aplazaron para el 28 de este mes”, indicó una habitante del municipio, de acuerdo con RCN Radio.

Estos hechos, y lo peligrosos que pueden llegar a ser para aquellos que se encuentran inmersos en el culto, llamaron la atención de las autoridades locales y nacionales, que manifestaron su preocupación por un posible suicidio colectivo.

Sin embargo, el pastor evangélico, en un video transmitido en redes sociales, aseguró que su grupo no se trata de una secta suicida. ”Muchos están vituperando, diciendo que nos vamos a suicidar porque decimos que estamos a pocos días del arrebatamiento”, afirmó, para posteriormente insistir en que su grupo es la iglesia cristiana que “más ama la vida porque nosotros somos templos del espíritu de Dios”.

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